Justo antes de Navidad, para ayuda de los que buscan regalos de última hora, la Real Academia Española ha sacado la última parte de su nueva gramática: Fonética y fonología. Como su título indica, está dedicado a investigar la fonética española. Pero lo que más me gusta de esta obra es el reconocimiento de la variedad de acentos que nuestra fantástica lengua tiene.

Unos amigos míos de Argentina, cuando quieren imitar a los españoles, empiezan a pronunciar todas las consonantes con un ceceo constante. Me llamó mucho la atención la primera vez que lo hicieron porque nunca me había parado a pensar sobre eso.Yo pensaba que hablaba un español neutro y que el resto (desde otras regiones españolas a otros países) eran los que tenían acentos (o incluso acentazos). Hablando del tema con otros amigos extranjeros con otras lenguas maternas dijeron que es verdad, que ceceamos mucho más que ellos, cuyo hablar es mucho más dulce.

Yo crecí bajo la mentira que el mejor español del mundo se habla en Valladolid, posiblemente heredada de tiempo oscuros y con pretensiones imperiales. Es curioso lo poco que se le queda a la gente datos de su paso por el colegio, pero esta mentira, no se sabe muy bien por qué, se queda facilmente en las mentes de mucha gente. En España se habla bastante mal el español. Y no es por ninguna razón metafísica. Simplemente pasamos de usar palabras certeras y nos conformamos con eufemismos y recorrer caminos comunes, desgastados de tanto pasearlos. Cuando nos las queremos dar de listos lo que hacemos es buscar la palabra más larga y nos quedamos tan anchos sin saber el palabro existe o nos lo acabamos de sacar de la manga.

Que la RAE cada vez sea más consciente de que la riqueza del español no está en la fuerza de los académicos españoles sino en la variedad de sus acentos en el mundo es algo alentador. Por lo tanto, bienvenida esta nueva fonética española. ¿Alguien se la pide para Navidad?