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Nos adentramos en los laberintos de Jorge Luis Borges

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Ficciones - BorgesDesde pequeño la imagen del laberinto me ha fascinado: desde aquel que encerraba al peligroso Minotauro hasta los que aparecían en las páginas de los pasatiempos de los periódicos. Mis favoritos eran aquellos en los cuales uno podía entrar, como los que tienen algunos jardines de palacios o en los Parques de atracciones. Tal era mi furor por ellos que en el colegio, con un par de compañeros de clase, creábamos laberintos de tamaño din A4 en fóleos cuadriculados que los otros debían solucionar. No es extraño, pues, que con el tiempo acabara leyendo los libros del escritor que más ha escrito sobre esta fascinante construcción: Jorge Luis Borges. El libro del cual vamos a hablar es, para mí, su mejor volumen de cuentos: Ficciones.

Hasta ahora Borges (1899-1986) se había asomado en este blog a través de alusiones, como cuando comentamos el libro de Cansinos Assens La amada fúnebre, pero nunca habíamos hablado de uno de sus libros. Y no es gratuito que apareciera en ese post. Cansinos Assens y su tertulia literaria en Madrid de los años 20 fue determinante para el estilo de Borges. Formó parte del Ultraísmo, una vanguardia literara austera, culta y en constante renovación para buscar nuevas formas de expresión cultural. El propio Borges resumiría en cuatro puntos sus máximas aplicadas a la lírica:

  • Reducción de la lírica a su elemento primordial: la metáfora.
  • Tachadura de las frases medianeras, los nexos y los adjetivos inútiles.
  • Abolición de los trebejos ornamentales, el confesionalismo, la circunstanciación, las prédicas y la nebulosidad rebuscada.
  • Síntesis de dos o más imágenes en una, que ensancha de ese modo su facultad de sugerencia.

Pero aunque la obra poética de Borges es sin duda importante (y no siempre justamente tratada o apreciada) es la labor académica y los cuentos los que sobresalen entre su producción. Y ambos géneros se mezclan creando cuentos que son análisis literarios (de autores reales o ficticios) y ensayos de una gran profundidad y calidez literaria. Su apogeo literario llega en los 50, alcanzando el reconocimiento internacional y situándole como uno de los escritores más importantes del siglo XX. El reconocimiento de su obra se vio salpicada por su postura política (muchas veces incomprendida, aunque pecaba de idealismo) y muchos dicen que la factura generada por eso fue tan grande que le impidió ganar el Nobel. Cuando se sabe enfermo de cáncer se retira a Ginebra para que sea allí donde le entierren.

Lo que hace un hombre es como si lo hicieran todos los hombres. Por eso no es injusto que una desobediencia en un jardín contamine al género humano; por eso no es injusto que la crucifixión de un solo judío baste para salvarlo.

De entre todos los libros que he leído de Borges Ficciones es el que más me ha gustado. Cuando uno lo abre ve que el volumen está dividido en dos partes. El motivo se debe a que la primera parte, El jardín de los senderos que se bifurcan, salió publicado primero en el año 1941. La segunda parte, Artificios, ve la luz tres años más tarde. Al ver que el conjunto de cuentos no difiere de los anteriores (eso sí, los cuentos del segundo volumen son “de ejecución menos torpe”) Borges decide añadir estas nuevas obras al volumen anterior y crear de esa forma Ficciones. Así que la división es puramente cronológica y no temática.

El título del libro no es vanal. Borges tiene una forma de escribir austera que parece de todo menos literaria. Su obra está plagada de citas, acontecimientos históricos y referencias filosóficas. El problema es que nunca debemos confiar en Borges. Muchas de estas citas o son apócrifas o son de personajes que nunca existieron. O al menos no existieron en este universo. Por eso aquello que parece real no lo se, es una pura ficción de un mundo fantástico.

Jorge Luis Borges, autor del libro Ficciones
Jorge Luis Borges, autor del libro Ficciones

Muchas de la historias de Borges en general y de este libro en particular, incluyen el tema de las posibilidades. A Borges le interesa mucho el hecho de que cada vez que nos encontramos antes una disyuntiva nosotros debemos tomar una decisión. La opción (u opciones) descartada no se materializará en esta vida, pero no quiere decir que haya otros Universos paralelos en los cuales esta situación no se produzca. Esta especie de laberinto cósmico queda plasmado en la obra del escritor de muchas maneras. En uno de sus cuentos, El jardín de los senderos que se bifurcan, uno de los protagonistas le dice al narrador: “Creía en infinitas series de tiempos, en una red creciente y vertiginosa de tiempos divergentes, convergentes y paralelos. Esa trama de tiempos que se aproximan, se bifurcan, se cortan o que secularmente se ignoran, abarca todas las posibilidades. No existimos en la mayoría de esos tiempos; en algunos existe usted y no yo; en otros, yo, no usted; en otros, los dos. En éste, que un favorable azar me depara, usted ha llegado a mi casa; en otro, usted, al atravesar el jardín, me ha encontrado muerto; en otro, yo digo estas mismas palabras, pero soy un error, un fantasma.”

En algunos de estos cuentos Borges utiliza una trama misteriosa o policiaca. Y precisamente, debido a los diferentes planos que Borges arrastra a lo largo de las historia, el lector no sabe a ciencia cierta qué es lo que está pasando hasta que llega el final. De este género mi cuento preferido es, sin lugar a duda, La forma de la espada, con la guerra de independencia de Irlanda en 1922 de fondo (la cita del post está sacada precisamente de este cuento). Borges era un apasionado de la ficción policíaca o de misterio, donde la intriga y la pesadilla se mezclan, y entre sus escritores favoritos se encuentra Guy de Maupassant, Wilkie Collins o el gran Chesterton.

Antes hemos hablado de la política brevemente y conviene ahondar un poco más en el tema ya que de alguna forma influye también en su obra. Borges era un anarquista romántico que soñaba con la desaparición de las estructuras de poder para que el indivuo alcanzara su pleno desarrollo. Desde ese punto de vista Borges nunca perteneció a ningún partido político. En el cuento La lotería de Babilonia asistimos a un sistema de organización social que está vertebrado por una institución casi religiosa, la Compañía, y que no es otra cosa que una lotería. Esta institución va evolucionando a lo largo del tiempo para ir cambiando el destino de los hombres y que puedan, otra vez, gozar de diferentes suertes (aunque siempre bajo su condición).

Borges puede resultar en excesivo pedante u obscuro pero desde luego no está exento de humor e ironía. El ejemplo perfecto es el genial Pierre Menard, autor del Quijote. El cuento tiene la forma de un ensayo académico acerca de la obra del escritor simbolista Pierre Menard (creado, por supuesto, por Borges). El arranque de la historia es un artículo reciente donde se ha obviado incluir al escritor francés dentro de un catálogo de autores. A partir de aquí el narrador se dedica a enumerar la lista de obras de Menard y a continuación analiza pormenizadamente la tarea más importante que llevó a cabo: reescribir el Quijote. Digo reescribir porque la intención de Menard no es hacer nua versión del Quijote (labor que según el narrador no tendría ningún mérito), sino escribir de nuevo el Quijote tal y como lo escribió el propio Cervantes. A lo largo del cuento hay frases que, en un primer plano, son verdaderamente cómicas (“El método inicial que imaginó era (…) ser Miguel de Cervantes. Pierre Menard estudió ese procedimiento (…) pero lo descartó por fácil.” o “El Quijote -aclara Menard- me interesa profundamente, pero no me parece ¿cómo lo diré? inevitable.”) pero que realmente esconden en su transfondo una gran carga filosófica. La conclusión puede parecer una locura: “Menard (acaso sin quererlo) ha enriquecido mediante una técnica nueva el arte detenido y rudimentario de la lectura: la técnica del anacronismo deliberado y de las atribuciones erróneas. Esa técnica de aplicación infinita nos insta a recorrer la Odisea como si fuera posterior a la Eneida“. Sin embargo hay una gran verdad oculta en esa frase aparentemente sin sentido: los grandes libros no son cerrados sino que con cada nueva lectura adquieren una nueva dimensión. De esa forma el tiempo actual modifica las obras del pasado.

Sería realmente imposible condensar en un solo post este libro tan rico en imágenes, espejos, sombras y juegos. Lo último que me cabe destacar son los cuentos Funes el Memorioso (según Borges, una metáfora del insomnio) donde el protagonista es incapaz de olvidar ningún detalle que ha ocurrido en su vida y La Biblioteca de Babel donde Borges diseña una biblioteca infinita y que asombrosamente se parece a la estructura que más tarde adoptaría Internet.

Borges nunca escribió una novela. Al escritor le interesaba sobre todo la idea detrás del relato. Si esta idea se podía desarrollar en 5 ó 6 páginas ¿para qué divagar durante 200 fóleos? Los cuentos de Borges son relojes suizos que funcionan a la perfección y que nos incitan a pensar en las diferentes naturalezas que se esconden bajo nuestra piel. El resultado final es un juegos de espejos, un laberinto, que el hombre recorre con la esperanza de encontrar un día la salida o de al menos recorrer todos los caminos posibles. Aquí os dejo una entrevista hecha en el año 1976 donde el escritor comenta algunos aspectos de su obra:

Entrevista a Jorge Luis Borges (1976) en el programa A fondo from DeQueVa on Vimeo.

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