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La nueva oveja negra resultó ser un cisne negro y se llama Nassim Nicholas Taleb

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Taleb, Nassim Nicholas: El cisne negroPaidós, 2008*

El cisne negro - TalebEl poeta latino Décimo Junio Juvenal escribió rara avis in terris nigroque simillima cygno que se puede traducir como “un ave tan rara en la tierra como el cisne negro”. En su época se creía que todos los cisnes eran blancos y la expresión “cisne negro” pasó al lenguaje popular como sinónimo de imposible. Sin embargo en 1697 una expedición holandesa por Australia Occidental descubrió que sí existían. Para Nassim Nicholas Taleb la imagen del cisne negro y su posterior descubrimiento suponen un ejemplo claro de cómo infravaloramos la posibilidad de que sucedan ciertos acontecimientos (y sobrevaloramos a los “expertos”) y cómo, al ignorarlos, nos dejan expuestos a consecuencias que pueden ser devastadoras. Un año después de la publicación de El cisne negro tiene lugar la inesperada (¿de verdad?) crisis de 2008 que mantiene todavía a muchos países patas arriba y que sin duda contribuyó a que el libro publicado por Taleb se convirtiera en un bestseller internacional y que su autor fuera reconocido como uno de los gurús más influyentes por las publicaciones Forbes y Bloomberg. Un libro que cambia tu forma de ver el mundo, que te previene contra los “especialistas” y tertulianos de turno y que además es también bastante ameno de leer. Pura pedagogía y accesible a todo el mundo. Una oveja negra dentro del mundo académico.

Taleb (1960) es un ensayista e investigador libanés que ha consagrado su vida a estudiar el papel que realmente juega el azar, la suerte y la probabilidad en nuestras vidas. Antes de su trabajo académico Taleb fue financiero y analista de riesgo y su experiencia en el campo de la economía le ha servido como una gran fuente de inspiración para sus teorías. Bajo el título Incerto Taleb agrupa cuatro obras que suponen el centro de su pensamiento: Fooled by Randomness: The Hidden Role of Chance in Life and in the Markets (2001) analiza nuestra percepción de la suerte en nuestra vida personal y profesional. Le sigue El cisne negro (2007) y The Bed of Procrustes: Philosophical and Practical Aphorisms (2010) un refrescante libro de aforismos y meditaciones. El último volumen Antifrágil: las cosas que se benefician del desorden (2012) explica como el caos, lejos de ser algo negativo, puede ser vital y beneficioso para nuestra supervivencia.

casi ningún descubrimiento, ninguna tecnología destacable surgieron del diseño y la planificación: no fueron más que Cisnes Negros

El punto de partida de El cisne negro es nuestra incapacidad para predecir el curso de la historia. Sin embargo actuamos como si fuéramos capaces de hacerlo. Nos fijamos en cosas que consideramos “normales”, esas que responden a los modelos que nos hemos creado. Para Taleb esta forma de pensar es como hacerse trampas en el solitario, “No hay duda de que, a menudo, lo normal es irrelevante” y defiende que “nuestro mundo está dominado por lo extremo, lo desconocido y lo muy improbable (improbable según nuestros conocimientos actuales), y aun así empleamos el tiempo en dedicarnos a hablar de menudencias, centrándonos en lo conocido y en lo repetido.

Taleb habla de dos espacios en los cuales habitamos y donde los acontecimienos impactan de forma diferente: Mediocristán y Extremistán. “Mediocristán es donde tenemos que soportar la tiranía de lo colectivo, la rutina, lo obvio y lo predicho; Extremistán es donde estamos sometidos a la tiranía de lo singular, lo accidental, lo imprevisto y lo no predicho.” El error en el que solemos caer es usar herramientas propias de Mediocristán (por ejemplo la campana de Gauss, la gran némesis de Taleb) para predecir hechos propios de Extremistán. Vivimos en un mundo cada vez más global, interconectado, donde la información es mayor y viaja a una mayor velocidad y que por tanto es más complejo. Los modelos simples que parecían fiables son cada vez más ineficientes, por no decir contraproducentes y generadores de cisnes negros.

Nassim Nicholas Taleb, autor de El cisne negro
Nassim Nicholas Taleb, autor de El cisne negro

Pero ¿cuáles son las características necesarias para definir un acontecimiento como un Cisne negro? Primero debe ser una gran sorpresa. Un punto importante a clarificar aquí es que lo que para una mayoría puede ser un cisne negro puede que no lo sea para otros. El ataque terrorista del 11S fue un cisne negro para casi todo el mundo pero no lo fue para los terroristas que lo llevaron a cabo. En segundo lugar ese acontecimiento tiene un gran impacto cuyas consecuencias no podremos predecir. Por último, debido a nuestra naturaleza retrospectiva, crearemos razones que de algún modo conviertan ese suceso como algo “explicable y predecible”.

Relacionada con este último punto Taleb habla de la falacia narrativa: “Nos gustan las historias, nos gusta resumir y nos gusta simplificar, es decir, reducir la dimensión de las cosas”. Eso que los periodistas resumen en “No dejes que la realidad te estropee un buen titular”. Relacionada con esta falacia está nuestra tendencia a la platonicidad: “nuestra tendencia a confundir el mapa con el territorio, a centrarnos en «formas» puras y bien definidas, sean objetos, como los triángulos, o ideas sociales, como las utopías (sociedades construidas conforme a algún proyecto de lo que «tiene sentido»), y hasta las nacionalidades.” Estas ideas puras cuadran más con la realidad, fea, irregular e impura, lo que provocará que esos modelos platónicos e ideales que hemos creado no tengan ninguna validez.

Es imposible reducir todas las grandes ideas que el libro repasa y que estoy seguro que al lector honrado, ese que se acerca a los libros con una genuina voluntad de aprender y no de corroborar sus prejuicios, le resultarán de gran valor para su vida. La teoría de la falsación acuñada por Popper (demostrar que algo es equivocado) como el único método válido para la ciencia (en vez de la verificación), la falacia lúdica (“los atributos de la incertidumbre a los que nos enfrentamos en la vida real guardan poca relación con los rasgos esterilizados con que nos encontramos en los exámenes y los juegos”), cómo podemos intentar sacar partido de los cisnes negros, como mitigar sus consecuencias (ya que no podemos hacernos 100% inmunes)… demasiados conceptos para reducirlos en este post.

Un último punto del que sí me gustaría hablar es lo enormemente ameno que resulta su lectura. Sus dardos contra los expertos, en especial contra los economistas, suponen un ataque frontal contra la arrogancia académica que se preocupa de teorías estériles, cuando no de esquemas totalmente nocivos para la sociedad. Frases como “la muerte a menudo es un buen paso profesional para el escritor”, “la gramática es algo que personas que no tienen nada más apasionante que hacer en la vida codifican en un libro” o “(juez Posneruna de esas personas que debería dedicar más tiempo a leer y menos a escribir” suponen un ataque frontal al pensamiento ortodoxo que tanto daño hace a nuestra sociedad.

Pero no se trata de una protesta vacía. Taleb argumenta cada una de sus tesis con datos y resultados de investigaciones. Se define así mismo como un escéptico empírico: una persona que cuestiona los modelos y estructuras y que parte de la realidad, incluso de la naturaleza, para construir su forma de vivir y pensar. Una de las cosas que Taleb ha constatado es que a menudo las predicciones realizadas por personas “muy inteligentes e informadas” no tenían un mejor resultado que las realizadas por un taxista. Pero sí que había una diferencia de actitud: “Los taxistas no pensaban que comprendieran las cosas mejor que las personas con estudios; ellos no eran los especialistas, y lo sabían.” En un experimento realizado por Tetlock sobre la reputación de las personas y su capacidad para predecir acontecimientos futuros salió de forma regular el siguiente resultado: aquellos expertos que gozaban con una mayor reputación eran los peores predictores, con gran margen, frente a personas desconocidas.

Así que seamos un poco más humildes en nuestro conocimiento, atrevámonos a prepararnos frente a aquellas cosas que aparentemente no hay ninguna posibilidad de que se produzcan y reconozcamos un poco más el papel fundamental que la casualidad y el azar juegan, queramos o no, en nuestras vidas.

*El que decida comprar el libro ahora tendrá a su disposición una edición ampliada, con reflexiones sobre la crisis de 2008, el medioambiente, las lecciones que nos puede enseñar la naturaleza y otros consejos que pueden aumentar nuestra capacidad de resilencia frente a los cisnes negros. Un gran libro que al que lo lea le permitirá adquirir una serie de herramientas que, desgraciadamente, serán cada vez más necesarias en el futuro para poder sobrevivir.

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